lunes, 8 de abril de 2013

''Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas'' John Fitzgerald Kennedy

Vivir en la mentira

Engaárse a uno mismo puede traer consecuencias devastadoras, especialmente, en torno al dinero, la carrera, la identidad sexual y las relaciones. Te presentamos cuanto casos inspiradores de personas que lucharon por conquistar una vida auténtica y feliz.

Casi todos, en menor o mayor medida, somos víctimas del autoengaño y las negaciones que nos permiten eliminar evidencia de nuestros defectos o algún aspecto de nuestra vida poco agradable. De hecho, este mecanismo parece ser psicológicamente saludable: alivia el estrés, beneficia las relaciones y nos hace más resistentes, ya que protege al ego de las tomrnetas de la realidad. Incluso puede ser parte central de nuestra personalidad.

Se ha investigado que el autoengaño es una característica básica de la mente humana. Y aunque todos podemos ser a la vez engañador y engañado, difiere el grado en el que caemos en nuestros propios trucos.

Nuestroc erebro posee un mecanismo para separar las verdades más duras, como la inevitablidad de la muerte, de su impacto emocional. Pero cuando se trata de los retos fundamentales de la vida adulta, la carrera, el dinero, la identidad sexual o el matrimonio, mentirnos puede traer consecuencias devastadoras.

Podemos pensar cada uno de estos dominios como los jinetes del autoengaño, aspectos de la vida que nos hacen enfrentar a situaciones que nos obligana  tomar decisiones dificiles de cara a la incertidumbre.

El resultado? La ansiedad y la tentación de escondeser de la verdad ''La gente guarda secretos por que reconocer cierta información produciría una ansiedad extrema''


Doy más de lo que recibo

Sucede en todas las relaciones humanas, pero en la amistad, que por definición debería ser equitativa, nos afecta más. Estamos hablando de esos vínculos en los que percibimos que brindamos más de lo que nos vuelve. Es inevitable sentirnos decepcionados y frustados. Pero, si en vez de encontrar el fallo en el egoísmo o la falta de agradecimiento de los demás, buscamos la respuesta en nosotros mismos, las cosas cambian notablemente. Tené en cuenta:
*NO DES POR NECESIDAD: La entrega excesiva, ligada a la necesidad de ser aceptados y queridos, afecta nuestra autoestima y nuestras relaciones.
*APRENDÉ A RECIBIR: Una gran frase de John Collins: ''Aceptar el favor de un amigo es hacerle otro''.
*LIMITÁ TUS CONSEJOS: Sobre todo, si no te los piden. Resolverles todo a los amigos no los ayuda a crecer.

Ofrecé tu predisposición con calma y un oído dispuesto, pero sin que te pese o te resulte abrumador estar para el otro. Solo así podrás encontrar el equilibrio entre dar y recibir.

Me quiere o no me quiere?

Conociste a una persona que te gusta, con quién te llevás bien, se acompañana, se entienden en la intimidad y tienen buena comunicación. Pero aunque todo parece funcionar perfecto, las inseguridades aparecen: Estará realmente interesado en mí? Si, todavía más, el otro no es demasiado demostrativo, la incertidumbre puede afectar el vínculo.
Es normal tener miedo en esta etapa en que estamos iniciando una relación de pareja, especialmente si hemos sufrido una ruptura amorosa, si nos han roto el corazón alguna vez. Nuestro cerebro tiende a ponerse alerta y, cada vez que cree caer en situaciones similares (sean ciertas o una mera impresión de la mente), reacciona como una alarma que frena nuestras emociones y las limita. La buena nueva es que puede superarse. Como?
*Expresate con libertad: La mejor manera de lograr que el otro pueda exteriorizar lo que siente, es demostrarle que vos lo hacés. Incluso es bueno hablar sobre tus miedos, si te sentís en confianza. Hacé lo que querés que hagan con vos.
*Sé receptivo: Muchas veces nos cuesta recibir halagos y comentarios positivos. No refrenes al otro cuando tome la iniciativa de decirte lo que siente por vos, por que si no, nunca podrás identificar cómo está tu relación.
*Enfocate en el presente: Dejá ir los dolores del pasado que te mantienen a la defensiva y disfrutá de esta nueva pareja sin más: no permitas que el ayerte condicione.
Y, por sobre todo, sé valiente: no dejes que las inseguridades y el miedo arruinen una relación prometedora.

Frente a una pérdida

Dicen que no se valora lo que uno tiene hasta que se pierde. Y muchos de razón tienen... Nos acostumbramos a esa persona, a esa mascota,a ese trabajo, y creemos que si nos falta algún día puede dolernos, pero nunca imaginamos que tanto, por que nada supera la vivencia.
Perder a alguien querido, o algo a lo que estamos muy apegados, puede llegar a invadirnos de una gran tristeza, una opresión en el pecho que no nos permite sonreír aunque queramos. Todo se tona diferente, miramos la vida desde otro plano, esperamos que no sea cierto, que nos vamos a despertar del sueño y que todo estará como era. Pero no, algo fuerte pasó. Una pérdida marca un quiebre, genera un stop en nuestro tiempo rutinario, nos lleva a replantearnos, a revalorar, a acomodar nuestros afectos.
Dicen que es parte de la vida, que hay que aceptarlo, que hay que dejar paar el tiempo y aprender a vivir con eso. Y sin dudas es así, pero atrevesar el momento, sabemos, es muy doloroso. Que el dolor te hace fuerte, que te da templanza, todo lo que quieran decir, pero no me gusta la idea de pasar por eso.
En fin, todos tuvimos que atrevesar la experiencia de una pérdida alguna vez, y lo que sí sabemos es que hay que seguir para adelante, que es importante permitirnos el duelo, que debemos pasar por el dolor en algún momento, cuando podamos emocionalmente exteriorizarlo. Pero después hay que avanzar, seguir nuestro camino. Porque de eso se trata la vida, de un sendero con encuentros y desencuentros, con afectos ganados y con las irreparables pérdias.
La filosofía oriental nos enseña que no tenemos el control sobre nada, que hay causas y efectos, que las cosas suceden por algo, que en casa pérdida puede surgir una oportunidad, por más doloroso que sea. Quizás eso nos riva de esperanza para seguir aún en los momentos más difíciles. Guardemos los buenos recuerdos y liberemos el apego de nuestra mente y alma y pensemos en el aquí y ahora para poder estar serenos con nuestro corazón.

"Por favor, yo te prometo te escribiré..." VI

"Hace ocho años que vivo en Cromañón. Ocho años de tristeza e incertidumbre. Han tratado de criminalizar a mi persona desde el poder y los medios. Me han juzgado, salvo en el juicio, con el diario de Lunes. Siempre estoy buscando situaciones o sensaciones que me hagan sentir bien y siempre vuelven a mi mente y a mi alma los recuerdos de aquella noche.

Todo se disfruta o se llora a medias porque me han apuntado con el dedo inquisidor y nunca se me trató como sobreviviente o víctima de lo que pasó. No pude hacer mi duelo porque tuve que tener la guardia en alto durante todos estos años. El dolor extra es el de haber confiado sin firmar un contrato y verme estafado y luego usado como un 'perejil'.
Esa noche fuimos a actuar sin conocimiento alguno sobre las transformaciones que hicieron de este lugar una trampa mortal para quienes más amamos: nuestras familias y nuestros seguidores; e incluso nosotros mismos.
Sigo teniendo Esperanza... Esperanza en que la Justicia en este nueva instancia revea el caso y desde la verdad - realidad histórica, espero recuperar mis ansias de vivir y ser feliz.
Cromañón no sólo me arrancó la juventud, también me enajenó al punto de pensar que la vida no vale la pena. Por eso es que busco siempre estar fuerte ante todo. Por eso es que trato de creer en la Justicia de mi país. País al que amo por sobre todas las cosas."
Patricio "Pato" Santos Fontanet

La Mosca y la Sopa

Tratando de lucirse, un chancho puede comer un jamón (siempre revelamos a lo que estamos sometidos).
La mosca está en la sopa... aceptémoslo.
Sentados a la mesa servida están  nuestros héroes. Esos tres bombones que creen que arman un gran cacao. Esos que han ganado reputación garcias a los papeles duros y los muñecos vudú de este sociedad espectáculo.
El primero de los comensales rechaza de pleno el plato. El segundo quita la mosca del plato y toma la sopa. El tercero exprime la mosca dentro del plato hasta la última gotita y luego la come con fruición.
Mientras tanto, lenta, muy lentamente, se les mete la muerte por donde los monos se meten la manzana.
Queridos amigos, la franela no es como la gamuza. Puede que alguna de estas noches no nos encontremos aquí ya. Puede ser cualquiera de nosotros el que se va al pasado. Allí, un chimpancé viejito atiza el fogón.
Se llama Adán y es tu gran papito, ese mono que ríe, despacito, en la oscuridad.
Allí, y para siempre, aprendimos que ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos.