viernes, 23 de diciembre de 2011

A escribir

Hola que tal? si hacia mucho que no escribia... quizas por no dedicarle un poco a este blog mas que copiar pegar, cosas faciles. Si gente 23 de diciembre de 2011... se nos va la vida cachivaches!!
Mañana navidad... que mierda!! Osea no la paso mal, pero no es algo que haga diferente la existencia... Nunca se pusieron a pensar en esa gente que no tienen con quien pasarla? que no tiene ni un pan para comer? en esos niños que no tienen un juguete para abrir ni una ilusion para creer en que alguien se esta preocupando por ellos... Triste realidad la que nos toca vivir!
Les cuento que hoy me entere algo horrible que para cerrar el año se arma todo un conjunto me entere que Spinetta si Almendra si vos estas pensando en lo mismo que yo si bueno el, muchacha ojos de papel, bueno el, el grande junto a Charly, Carlos (El Indio) , Cerati .... bueno si tiene cancer, el flaco padece de cancer, que noticia horrible, entre mi grado de shock nunca me puse a investigar que es el cancer, y empeze a investigar investigar....  que loco todo! Me dejo re impactada porque me canse de escuchar este maldito año gente con cancer o cosas del mismo ambito, Chavez, Lula...Y la otra vez vi la pelicula ''La decision mas dificil'' me llore toda la pelicula, gente crean que lloran desde que empieza hasta que termina. Pero bueno en un poco me interiorise, de lo que es la quimioterapia, sus tratamientos y bueno el calvario de una familia...
Que triste es la vida, no? por eso tenemos que estar agradecidos de vivir el dia a dia, sanamente y agradecer todo lo que tenemos. Y lo importante es decirles a las personas que queremos cuanto la deseamos, porque lo peor que le puede pasar a un ser es quedarse con algo
En fin, solo eso se me fueron todas las ganas
chauchis
felices fiestas

miércoles, 21 de diciembre de 2011

No tengo ganas

No tengo ganas de seguir
Pero tampoco tengo ganas de parar
Tendría que pensar que me esta pasando
Pero es que estoy cansado de pensar

Podría quedarme durmiendo todo el día

O podría también tratar de encontrarte
Podría dejarle mi destino a la suerte
Y es probable que me vista y salga a buscarte

Vengo apostando todo lo que tengo

A un caballo que nunca gana
Voy a tener dejar este juego
O cambiar de caballo mañana

Es que tengo que dejar de pensar en vos

Pero tengo también tantas ganas de verte

Voy a desconectarme por un rato
Y dejar que a mi destino lo maneje la suerte

Podría salir a buscarte

O podría quedarme durmiendo en casa
No se bien que es lo que quiero
Pero creo que en el fondo se que es lo que pasa

Cuanto tiempo vengo perdido

Hundiéndome en este agujero
Como extraño salir por las mañanas
A fumar bajo el sol con el perro

lunes, 19 de diciembre de 2011

ARGENTINAZO

"En Argentina hay una gran unidad para implementar toda la austeridad necesaria en el sector público. Todos reconocemos que el problema ha sido la falta de austeridad y el endeudamiento". La frase pronunciada por Domingo Caballo a principio de diciembre de 2001 da testimonio de la ceguera patológica que llevaría al gobierno de Fernando De La Rúa a un trágico final anticipado dejando al país al borde del colapso. Dos años bastaron para que la recesión que había comenzado en 1998 se tragara el capital político de la Alianza; formidable arma electoral que, sin embargo, gobernó creyendo el relato del pensamiento único: El camino posible es hacer todo lo que exige el capital financiero, no existe otra opción. Mala fe, diría Sartre; corrieron por un callejón sin salida mirándose los pies para no pensar, anticipadamente, lo que dolería dar la nariz contra la pared.
Es verdad que al asumir en 1999, Argentina enfrentaba problemas profundos y complejos. El diagnostico que, sin pedir permiso a nadie, Caballo universaliza lleva en sí la respuesta que pretendía dar: si hablamos de falta de austeridad lo que debemos hacer es gastar menos. El asunto era más complicado: déficit fiscal, déficit de balanza comercial, endeudamiento del 50% del PBI en crecimiento galopante ya que se financiaban los vencimientos con más deuda; todo esto en el marco de una recesión que secaba la vida de la economía Argentina. El ajuste permanente se alimentaba de la sangre de una víctima ya desnutrida.
Así las cosas cuando a finales de noviembre y principios de diciembre de 2001 comenzó lo que todos sabíamos que iba suceder: corrida bancaria. Los grandes capitales abandonaron al gobierno a su suerte. Pequeños y medianos ahorristas reaccionaron temiendo lo peor, no se equivocaban, el 3 de diciembre el superministro diseñaba le famoso corralito, no se podrían retirar de los bancos más de $250 por semana. Rápidamente se paralizo el comercio minorista, la calle estaba seca.  Para agravar el panorama el gobierno se encontraba embarcado en el Megacanje que consistía en cambiar títulos de deuda de vencimiento próximo para aliviar los plazos. Era la lógica de la época, sobrevivir hoy hipotecando el futuro, se buscaba oxigeno para un gobierno que no tenía como afrontar las obligaciones aumentando el monto total de la deuda.
El 5 de diciembre la suerte estuvo echada; el Fondo Monetario Internacional se negaba a girar 1260 millones de dólares que se habían acordado en la operación conocida como Blindaje; un Megaprestamo de 40.000 millones de dólares cuyo objetivo era evitar el default argentino, plata para pagar deuda y no para hacer puentes y caminos. Los más desconfiados pensaban en una operación pensada para financiar la fuga de capitales; quizás no se equivocaban, el FMI comunicó la negativa dos días después del corralito cuando ya no se podía fugar demasiado. Inmediatamente Cavallo tomó un avión a Washington aclarando que no iba a pedir plata, si no a buscar un acuerdo. Las exigencias del FMI fueron más ajuste, cosa que el ministro prometió para el año próximo.
Con el frente económico fuera de control los radicales (algunos) miraban impotentes como el peronismo se relamía, los leones olían sangre. Tras la durísima derrota del gobierno en las elecciones de octubre, en las cuales se registró el record histórico de votos nulos y en blanco, el Partido Justicialista obtuvo la mayoría en ambas cámaras y puso como Presidente del senado a Ramón Puerta; esto significaba que si De la Rúa caía, un peronista asumiría el poder ya que el vicepresidente Carlos Alberto “Chacho” Álvarez había renunciado tras el escándalo de las coimas en el Senado. Con muy poco tacto y un descaro impúdico, durante los primeros días de diciembre, a algunos dirigentes del PJ, con el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Carlos Ruckauf a la cabeza, se les ocurrió tratar la ley de acefalia. Era claro en qué estaban pensando. La modificación no prosperó, ya no importaba, había otras formas de empujar al Presidente.
Como un autómata De La Rúa seguía aclarando que el modelo económico, su superministro y la convertibilidad no se tocaban. En un país virtualmente en default y con la actividad económica paralizada se negaba a atacar los pilares de los males, incluso a mirarlos, por el contrario los sacralizaba de una forma tal que hoy resulta difícil de creer. El día 13 de diciembre las tres centrales obreras (Confederación General del Trabajo oficial, disidente y Central de Trabajadores Argentinos) se pusieron de acuerdo, por fin, para coincidir en un paro; el acatamiento fue masivo y sorprendió a propios y a extraños la adhesión (aunque tímida) de sectores de la clase media generalmente reticentes a ponerse del lado de los trabajadores. La CGT oficial se apuró luego del paro a negociar (como de costumbre) para chocar nuevamente con el fanatismo religioso del Presidente por el modelo económico; De La Rúa Convocaba a un gobierno de unidad nacional con la condición de que no se tocaran sus pilares sagrados, una invitación a suicidarse con él. Por supuesto, era inaceptable; de esta forma comenzarían las conversaciones en las centrales obreras pensando en un paro de 48hs como paso previo al paro por tiempo indeterminado. A la distancia parecen medidas durísimas, pero en realidad puesto en perspectiva, se puede ver que le estaban dando al Presidente algo valiosísimo: tiempo. Era el momento de declarar la derrota de la convertibilidad, admitir el default y comenzar a pensar medidas que reactivaran la economía. El momento de sincerarse y cambiar de rumbo. En este sentido, el tiempo era un regalo valiosísimo que los dirigentes obreros y sociales le estaban haciendo; podría haberlo utilizado en diseñar su estrategia y buscar nuevas confianzas y lealtades. Por supuesto, lo desaprovecho, siguió enfrascado en su pelea con los molinos de viento.
En aquella época yo tenía alrededor de 20 años; trabajaba como proveedor de ferretería. Recuerdo la predicción sombría de un cliente; cuando al hablar sobre lo parada que estaba la economía exclamo, en tono sombrío, una frase que ya está cristalizada, pero que sonó extraña: “No sé qué va a pasar” dijo, mirando el suelo. Mi compañero, más optimista o más resignado dependiendo de la perspectiva, contestó que no iba a pasar nada, que seguiríamos trabajando mal como siempre. Entonces comprendimos por qué, aquella vez, la frase hecha nos sonó tan diferente; el ferretero nos explicó “no, algo va a pasar, esto explota en cualquier momento”. Nos quedamos en silencio un buen rato; todos sabíamos que iba a pasar y por eso el latiguillo sonó tan extraño; era un saber que no queríamos, que preferiríamos no tener porque nos llenaba de miedo. 
Y explotó, los saqueos comenzaron entre el 13 y el 14 de diciembre en Rosario y Mendoza y se fueron expandiendo como un incendio forestal australiano. Los días 18 y 19 llegaron a la Provincia de Buenos Aires, donde la desigualdad marca a fuego la vida diaria y donde el Gobernador Carlos Ruckauf, en un poco creíble ataque de humanismo (se trata de la misma persona que dijo que había que meter bala) prefería lamentar latas de tomate y no vidas humanas. El increíble operativo policial bonaerense se encargó de proteger a las grandes cadenas (Carreful, Coto, Garbarino, Etc.) dejando desamparados a pequeños y medianos. No se podía llevar alcohol, eso era premio para las fuerzas del orden. En el conurbano hubo saqueos bajo un estricto control policial.
Así y todo De La Rúa tuvo una última oportunidad el día 19 en la reunión organizada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo que había impulsado el titular de Cáritas, el Obispo Jorge Casaretto. En la reunión participaron los principales dirigentes partidarios, representantes de las cámaras empresariales, agrarias y gremiales. Estaban desde Raúl Alfonsín hasta Hugo Moyano pasando por Eduardo Duhalde; todos con el mismo objetivo, convencer a De La Rúa que era necesario un cambio de rumbo, salir de la convertibilidad y echar a Cavallo. El Presidente sorprendió a todos, mientras que el país se prendía fuego y los hambreados saqueaban negocios, él estaba preocupado porque se votaran la Ley de Presupuesto y de Déficit Cero; insistía en que el modelo económico estaba bien, aunque admitía la necesidad de repartir comida en algunos barrios. Dejó a todos con la boca abierta, cosechó insultos en la puerta y se fue.
El resto es historia conocida. Estado de sitio recomendado por Antonito De La Rua y anunciado en cadena nacional; la clase media porteña, que tan afín había sido al perfil del Presidente, cantando con cacerolas: Hay que boludo, hay que boludo, el estado de sitio te lo metés en el culo; represión y muerte. El 19 a la noche renuncia Cavallo y el 20 De La Rúa se marcha de la casa de gobierno en helicóptero tras haber redactado, de puño y letra, su renuncia. Mientras tanto, en el conurbano bonaerense, la policía hacia correr el rumor de que estaban saqueando casas. La gente aterrorizada se encerró, prendió fogatas en las esquinas y esperó lo peor. De esta manera volvió el orden a la provincia, el objetivo ya se había alcanzado.

jueves, 15 de diciembre de 2011

VIDELA EN EL BILLETE DE 100!!!!

Con el estòmago bloqueado, la memoria apagada y un chip en la garganta, se hace dificil entender. No todo lo cura el tiempo, gracias a vos. Donde hay un genocidio inpune, hay un pueblo sangrando, un dia o 133 años despues, porque si hoy no es otro apodo de ayer, bien puede ser su denso apellido. Y entonces, tal vez sea ùtil espiar al futuro, haciendo equilibrio sobre la cuerda floja de su identidad. Mirenlo bien.
Allà va, el joven Ernesto Valiente, ajustàndose el citurón de su computadora, el 24 de marzo de 2109, naufragando el ciberespacio, hasta la estacion virtual donde percibirà su salario, en relaciòn de obediencia. Serà un dìa màs, no para èl.
De ancestros revolucionarios, desde los tiempos de Fidel, la pachamama y el Agua Para Todos, vio pasar su nombre de generaciòn en generaciòn, reinvindicando los fines de sus principios. Ni los embates del progreso, ni la reclusiòn prepetua de la tecnologia, lograron detener el flujo de su sangre, en los albores del siglo XXII. Y poco a poco, aprendiò a desconfiar del reloj, si galopa màs fuerte que el corazòn.
Por dentro, ya padece la cena que tendrà esta noche, en el ìntimo canal de chat reservado para la familia.  Sabe que, otra vez, los verà llorar, por los abuelos, de los abuelos, que estuvieron en la esma y no estuvieron màs. Siente, porque todavìa siente, esa mezcla extraña de lo propio y loajeno, lo viejo y lo añejo, la mortalidad y la impunidad. Què lejos y què cerca, 1976. Aun con los pulmones entubados al disco rigido y el cuerpo cableado hasta los pies, su juventud se rebela en pleno invierno, a las puertas del tricentenario, para detenerse en los polvorientos archivos de su irrealidad, sobre los vuelos de la muerte, las imagenes del Vesubio y los hijos de los hijos qe jamas nadie conocio. Solo ve luces, 133 años despues, entre flores de latex, amores sin olores y asados de soja.
Camino al banco tridimensional, todo corre y corre, lanzado a un pisado sin pasado, a ese presente sin ausentes, que de prontò lo choca de frente con la modernidad de su verdad: el sueldo, esta vez, lo fusilò.
Atento a los pixeles que certifican la autenticidad del mas valioso billete, reservado para pocos, no habia notado antes ese rostro, esa imagen lùgubre en el papel moneda digital. Aun sin saberlo, lo supo;no pudo evitar echarse a llorar, intento aguantar, sumergido en un catedràtico silencio, la cena triste de cada 24 de marzo, pero no lo soportò. Tomò aire. Subiò la imagen a la teleconferencia. Y soltò el puñal: ''¿Es èl, verdad? '' Las miradas atravesaron los monitores. La tìa, la abuela, los primos, el tiempo, latierra, la sangre, el fuego, los dinosaurios. Todos miraron al abuelo, en la pantalla ''es el''. Del màgico imperio artificial, sin historia, ni memoria, el futuro devolviò su vomito peor: Jorge Rafael Videla, en el billete de 100. FIN
¿Y si no fuera el fin? ¿Que mierda harìas?!!!! 30.000 COMPAÑEROS SERIAN DESTERRADOS AL OLVIDO, BURLADOS POR UN GUIÑO OFICIAL, POR EL CONSENSO SOCIAL, POR LA AMNESIA GENERAL. No estarìan màs, ni adelante, ni atràs. Y què fàcil entender entonces , el dolor en el rostro resquebrajado del cacique, ante la mirada genocida, que cobra valor. Pasaron 133 años desde que Julio Argentino Roca reabriò la carniceria indigenista de Colòn, asumiendo el reemplazo de Alsina como Ministro de Guerra, para un genocidio llamado Consquista, sobre un pueblo llamado Desierto. Pero no pasò nada.
Ya por entonces, la ley de los ricos aducìa los alegatos que ahora refritan los comentaristas de La Naciòn On line, bajo el etnocentrismo que los gobierna: ''El indio impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar''. Desde tal noble visiòn se asesinaron a 1.323 mapuches y tehuelches. Otros 16 mil, cayeron prisioneros. Y casi 10 millones de hectarèas fueron vendidas por el Estado a estancieros bonaerenses, antes de rematar el excedente en Londres y Paris, frente a los primeros teratenientes de campos argentinos. Tambièn con tierras, se recompesò a los oficiales, que las malvendieron para hacerlas efectivo, de modo que el ''desierto'' quedò en manos de 344 propietarios... ¿La cara de Roca? ''Tenemos 6 mil soldados con los ultimos inventos, para oponerlos a 2 mil indios sin màs defensa que la dispersiòn y la lanza primitiva'' La cara de Roca: ''Destruyamos, pues, moralmente esa raza, aniquilemos sus resortes y su organizaciòn politica''.
Del boletìn de la Sociedad Rural, se desprende que se otorgaron, entre 1876 y 1903, 41.787.000 hectareas a 1843 terratenientes, vinculados al gobierno. Y sòlo 67, se repartieron 6 millones; entre ellos, un tal Martìnez de Hoz, bisabuelo del martillero videlista. Pura cepa. Un 12 de octubre, terminò la primera presidencia de Roca, en 1886. Y el mismo dìa,la segunda en 1904. Pero aùn vuelve, cada 12 de octubre y cada vez que cazamos un billete de 100. Hoy, de Wikipedia, esa ''enciclopedia'' que llamò ''terroristas'' a los chicos de la Noche de los Làpices, aprendemos que las ''causas'' del genocidio fueron ''las invasiones aborìgenes''. Y el resultado, una ''victoria argentina''. Curioso, pero no adhiere el historiador popular Osvaldo Bayer, quien señala que Roca como '' un verdadero genocida '' que reinstalò la esclavitud, publicando en La Naciòn, el''reparto de indios, como peones, chinas como sirvientas, y chinitas como mandaderos''
Desde mi parte no quiero ser parte de esa ''victoria argentina''. Ya sin ''dia de la raza'', esta cultura de doble moral nos vuelve a dejar en off side: Los pueblos indigenas subsisten aùn, si pueden, en depòsitos de cultura y humanidad, dodne agoniza la legitimidad, asfixiada por la legalidad. Què lejos y què cerca, el respeto a la diversidad cultural.
De pronto, hasta Santo Biassatti anuncia ''el debate por las tierras''. pero recien ahora, justito ahora que se discuten los condicionamientos para los capitales extranjeros, que ya no llegan en el carajo de un barco, sino en jest del carajo. Alzan las voces uno, por la libertad del mercado. Otros, por la naciòn. Y otros, por las provincias ¿Pero dònde estàn los relevamientos catastrales de la ley 26.160 para saldar las deudas històricas con los pueblos originarios?
Aun para la ley blanca, las tierras conforman, juntos  a los recursos naturales no renovables, el capital genuino de una naciòn soberana, como la Argentina. O como la Mapuche. Pues mucho antes de la propiedad privada individual, dominaron estas tierras sus ancentrales habitantes, reconocidos por la Reforma Constitucional de 1994, desde entonces, llueven diplomas, actos, homenajes. Ahora, las tierrras ¿Para cuando?
Nuevas voces y lenguas aborigenes alientan el proceso de reconstruccion de una cultura mancillada, que sin dudas celebran una nueva Ley de Medios,para que hablemos todos. Pero entonces hablemos de tierras y de dinero. Previo a la reciente propuesta oficial para reemplaza al genocida por Irigoyen, en el billete de 100, se enterrò en algun cajòn el proyecto presentado en 2006, para sustituirlo por la queridad presencia de Juana Azurduy.Ojalà,pronto podamos celebrar plenamente el dìa del respeto a la diversidad cultural, tras haber reordenada la distribucioòn de los campos, la riqueza y la gloria. Porque sòlo rescribiendo la historia, seremos capaces e leer otro futuro para Ernesto, sin las raices podridas, ni el culo sucio, ni la cara de roca.