jueves, 15 de diciembre de 2011

VIDELA EN EL BILLETE DE 100!!!!

Con el estòmago bloqueado, la memoria apagada y un chip en la garganta, se hace dificil entender. No todo lo cura el tiempo, gracias a vos. Donde hay un genocidio inpune, hay un pueblo sangrando, un dia o 133 años despues, porque si hoy no es otro apodo de ayer, bien puede ser su denso apellido. Y entonces, tal vez sea ùtil espiar al futuro, haciendo equilibrio sobre la cuerda floja de su identidad. Mirenlo bien.
Allà va, el joven Ernesto Valiente, ajustàndose el citurón de su computadora, el 24 de marzo de 2109, naufragando el ciberespacio, hasta la estacion virtual donde percibirà su salario, en relaciòn de obediencia. Serà un dìa màs, no para èl.
De ancestros revolucionarios, desde los tiempos de Fidel, la pachamama y el Agua Para Todos, vio pasar su nombre de generaciòn en generaciòn, reinvindicando los fines de sus principios. Ni los embates del progreso, ni la reclusiòn prepetua de la tecnologia, lograron detener el flujo de su sangre, en los albores del siglo XXII. Y poco a poco, aprendiò a desconfiar del reloj, si galopa màs fuerte que el corazòn.
Por dentro, ya padece la cena que tendrà esta noche, en el ìntimo canal de chat reservado para la familia.  Sabe que, otra vez, los verà llorar, por los abuelos, de los abuelos, que estuvieron en la esma y no estuvieron màs. Siente, porque todavìa siente, esa mezcla extraña de lo propio y loajeno, lo viejo y lo añejo, la mortalidad y la impunidad. Què lejos y què cerca, 1976. Aun con los pulmones entubados al disco rigido y el cuerpo cableado hasta los pies, su juventud se rebela en pleno invierno, a las puertas del tricentenario, para detenerse en los polvorientos archivos de su irrealidad, sobre los vuelos de la muerte, las imagenes del Vesubio y los hijos de los hijos qe jamas nadie conocio. Solo ve luces, 133 años despues, entre flores de latex, amores sin olores y asados de soja.
Camino al banco tridimensional, todo corre y corre, lanzado a un pisado sin pasado, a ese presente sin ausentes, que de prontò lo choca de frente con la modernidad de su verdad: el sueldo, esta vez, lo fusilò.
Atento a los pixeles que certifican la autenticidad del mas valioso billete, reservado para pocos, no habia notado antes ese rostro, esa imagen lùgubre en el papel moneda digital. Aun sin saberlo, lo supo;no pudo evitar echarse a llorar, intento aguantar, sumergido en un catedràtico silencio, la cena triste de cada 24 de marzo, pero no lo soportò. Tomò aire. Subiò la imagen a la teleconferencia. Y soltò el puñal: ''¿Es èl, verdad? '' Las miradas atravesaron los monitores. La tìa, la abuela, los primos, el tiempo, latierra, la sangre, el fuego, los dinosaurios. Todos miraron al abuelo, en la pantalla ''es el''. Del màgico imperio artificial, sin historia, ni memoria, el futuro devolviò su vomito peor: Jorge Rafael Videla, en el billete de 100. FIN
¿Y si no fuera el fin? ¿Que mierda harìas?!!!! 30.000 COMPAÑEROS SERIAN DESTERRADOS AL OLVIDO, BURLADOS POR UN GUIÑO OFICIAL, POR EL CONSENSO SOCIAL, POR LA AMNESIA GENERAL. No estarìan màs, ni adelante, ni atràs. Y què fàcil entender entonces , el dolor en el rostro resquebrajado del cacique, ante la mirada genocida, que cobra valor. Pasaron 133 años desde que Julio Argentino Roca reabriò la carniceria indigenista de Colòn, asumiendo el reemplazo de Alsina como Ministro de Guerra, para un genocidio llamado Consquista, sobre un pueblo llamado Desierto. Pero no pasò nada.
Ya por entonces, la ley de los ricos aducìa los alegatos que ahora refritan los comentaristas de La Naciòn On line, bajo el etnocentrismo que los gobierna: ''El indio impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar''. Desde tal noble visiòn se asesinaron a 1.323 mapuches y tehuelches. Otros 16 mil, cayeron prisioneros. Y casi 10 millones de hectarèas fueron vendidas por el Estado a estancieros bonaerenses, antes de rematar el excedente en Londres y Paris, frente a los primeros teratenientes de campos argentinos. Tambièn con tierras, se recompesò a los oficiales, que las malvendieron para hacerlas efectivo, de modo que el ''desierto'' quedò en manos de 344 propietarios... ¿La cara de Roca? ''Tenemos 6 mil soldados con los ultimos inventos, para oponerlos a 2 mil indios sin màs defensa que la dispersiòn y la lanza primitiva'' La cara de Roca: ''Destruyamos, pues, moralmente esa raza, aniquilemos sus resortes y su organizaciòn politica''.
Del boletìn de la Sociedad Rural, se desprende que se otorgaron, entre 1876 y 1903, 41.787.000 hectareas a 1843 terratenientes, vinculados al gobierno. Y sòlo 67, se repartieron 6 millones; entre ellos, un tal Martìnez de Hoz, bisabuelo del martillero videlista. Pura cepa. Un 12 de octubre, terminò la primera presidencia de Roca, en 1886. Y el mismo dìa,la segunda en 1904. Pero aùn vuelve, cada 12 de octubre y cada vez que cazamos un billete de 100. Hoy, de Wikipedia, esa ''enciclopedia'' que llamò ''terroristas'' a los chicos de la Noche de los Làpices, aprendemos que las ''causas'' del genocidio fueron ''las invasiones aborìgenes''. Y el resultado, una ''victoria argentina''. Curioso, pero no adhiere el historiador popular Osvaldo Bayer, quien señala que Roca como '' un verdadero genocida '' que reinstalò la esclavitud, publicando en La Naciòn, el''reparto de indios, como peones, chinas como sirvientas, y chinitas como mandaderos''
Desde mi parte no quiero ser parte de esa ''victoria argentina''. Ya sin ''dia de la raza'', esta cultura de doble moral nos vuelve a dejar en off side: Los pueblos indigenas subsisten aùn, si pueden, en depòsitos de cultura y humanidad, dodne agoniza la legitimidad, asfixiada por la legalidad. Què lejos y què cerca, el respeto a la diversidad cultural.
De pronto, hasta Santo Biassatti anuncia ''el debate por las tierras''. pero recien ahora, justito ahora que se discuten los condicionamientos para los capitales extranjeros, que ya no llegan en el carajo de un barco, sino en jest del carajo. Alzan las voces uno, por la libertad del mercado. Otros, por la naciòn. Y otros, por las provincias ¿Pero dònde estàn los relevamientos catastrales de la ley 26.160 para saldar las deudas històricas con los pueblos originarios?
Aun para la ley blanca, las tierras conforman, juntos  a los recursos naturales no renovables, el capital genuino de una naciòn soberana, como la Argentina. O como la Mapuche. Pues mucho antes de la propiedad privada individual, dominaron estas tierras sus ancentrales habitantes, reconocidos por la Reforma Constitucional de 1994, desde entonces, llueven diplomas, actos, homenajes. Ahora, las tierrras ¿Para cuando?
Nuevas voces y lenguas aborigenes alientan el proceso de reconstruccion de una cultura mancillada, que sin dudas celebran una nueva Ley de Medios,para que hablemos todos. Pero entonces hablemos de tierras y de dinero. Previo a la reciente propuesta oficial para reemplaza al genocida por Irigoyen, en el billete de 100, se enterrò en algun cajòn el proyecto presentado en 2006, para sustituirlo por la queridad presencia de Juana Azurduy.Ojalà,pronto podamos celebrar plenamente el dìa del respeto a la diversidad cultural, tras haber reordenada la distribucioòn de los campos, la riqueza y la gloria. Porque sòlo rescribiendo la historia, seremos capaces e leer otro futuro para Ernesto, sin las raices podridas, ni el culo sucio, ni la cara de roca.

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