La llegada de Carlos Saúl Menem en 1989 a la presidencia del país, trajo consigo diferentes políticas de reforma del Estado que permitieron a capitales extranjeros y nacionales colonizar espacios que antes eran controlados por el Estado. Los que más sufrieron este cambio fueron los medios de comunicación, ya que durante su gestión, Menem modificó la ley de radiodifusión heredada del gobierno de facto de Jorge Rafael Videla, lo que permitió la formación de grupos de poder.
Estas agrupaciones de muchos medios en pocas manos influyen en la agenda social.
A partir de la modificación de la Ley , se abrió en la Argentina la posibilidad de que una sola persona estuviera a cargo de varios medios de comunicación. Por lo tanto, estos ya no son solamente un “medio” para transmitir novedades objetivas, ni nada por el estilo, sino que cada uno difunde la información de acuerdo a sus propios intereses, porque cada medio pasa a tener poder, político y social.
Esto consecuentemente, lleva a la homogeneidad en los mensajes, ya que en la esfera de lo público las personas van chocarse con un decadencia de la diversidad informativa que provoca desconocimiento, desinformación y a escasa información, menor posibilidad de elección. El baraje informativo que existe en la agenda pública cada día se va a ver reducido de acuerdo a la ideología y provecho de cada concentración. La información se desplazará de manera vertical, es decir, a todos los medios que forman parte de un grupo. Inevitablemente hay una unidireccionalidad del mensaje.
“Puede ser verdad que la titularidad de muchos medios masivos argentinos en pocas manos, como por ejemplo la empresa Cimero (Clarín- La Nación ) no garantiza controlar la comunicación de una región, ya que no son comportamientos estancos cuando se habla de prensa gráfica, radio o televisión, pero si tienen una gran influencia”, explicó Jorge Castro en panorama sobre la concentración de medios de comunicación en la Argentina.
Por otra parte, la agrupación de medios se vincula a la política. Por un lado, están los medios opositores, es decir, en contra del gobierno, que por lo tanto, se “dedicará” a denigrar las acciones del gobierno, y lo hará en todos los medios que estén bajo la titularidad de un mismo grupo, e influirá a todo el público que sea afín a ellos.
La otra cara de la moneda, es la prensa llamada felpudos. Es aquella que simpatizan con el gobierno vigente, y que al igual que la opositora va a reflejar su postura en los diferentes medios de comunicación que se encuentren en su grupo.
Aunque esta concentración de medios no sea una exclusividad de la Argentina , la actualidad del país refleja estas agrupaciones y la continúa lucha de poderes e intereses en los medios masivos recomunicación. La objetividad de la prensa esta condicionada. Esta claro que no mienten, pero si difieren las maneras de tratar determinada información. Hay que estar bien despiertos y atentos, detrás de una noticia, existe un porqué
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