La historia de la Argentina tiene páginas escritas con sangre de miles de inocentes. Los años en que el país sufrió inevitablemente la horrible represión de aquellos que se sintieron dueños del destino de los argentinos comenzaron con la llegada del gobierno dictatorial de Onganìa. Para 1976, la sanguinaria corriente era continuada por Videla y todo su grupo militar.
Esta terrible etapa de la historia del país, es algo que nadie podrá ni puede olvidar si realmente dicen ser argentinos. Para aquella época, la libre expresión de la cual hoy se goza, podría ser una sentencia de muerte.
Las políticas militares de aquel tiempo eran verdaderamente drásticas. Hubo suspensión de subsidios, se congelaron los salarios, se eliminaron los partidos políticos y muchas otras medidas. Por menos que eso, en la actualidad hay se reclama. En ese momento no existía esa posibilidad.
El caso mas emblemático y representativo y reflejo de aquella situación puede ser la muerte del periodista y escritor Rodolfo Walsh, quien con su Carta Abierta a la Junta militar, firmó concientemente su certificado de defunción, ya que al día siguiente de la difusión de la carta fue asesinado.
“Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio”, denunció Rodolfo Walsh en la Carta abierta a la Junta Militar.
Como él, miles de personas fueron asesinadas. Muchos siguen desaparecidas y muchas más fueron torturadas en los centros clandestinos de detención. Todo por no callar. Por hacer frente a la realidad y querer dar un giro a la terrible situación. Incontables personas fueron perseguidas y lograron escapar de las garras de la bestia de la dictadura. Otros sin la misma “suerte” fueron calladas.
“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años”, continuó Walsh en la Carta.
“Prohibido olvidar”. Es una frase corta pero cargada de significación. Nadie puede olvidar la época en que la Argentina quedó paralizada y muda por la llegada de los militares al poder. “Que jamás vuelva a ocurrir”, es algo que todos desean, pero para que esto sea así, cada uno debe comprometerse y no dejar morir la llama de la libertad y del importante valor que ella conlleva. Hay que aprender a valorar las cosas cuando las tenemos y no cuando nos las arrebatan.
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